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RAÚL GRILLO
Cuando llegamos a este mundo, nadie nos prepara para aceptar lo que somos: nuestras virtudes y nuestros defectos, la forma en la que vamos a entender lo que nos rodea, ni tampoco aquello que seremos por mucho que a veces queramos negarlo.
Algunos tienen la suerte de contar con el apoyo de quienes los crían y los ven crecer. Personas que hacen de guía, que les enseñan a quererse como son, a comprender sus defectos y reconocer sus virtudes. A construir su autoestima.
«Crecí escuchando demasiadas veces lo poco que valía y la necesidad de encajar como fuera en un patrón que no me correspondía. No les culpo. Porque querer a alguien no te hace necesariamente capaz de darle todo lo que necesita»
LO QUE SOMOS: Una reflexión sobre el autoconocimiento, la reconciliación con el pasado y el arte de habitar la propia identidad — Raúl Grillo
Era despistado, sensible, mal estudiante y evasivo. Simplemente no sentía que encajara con las normas ni con las metodologías que me imponían para comprender y aprender.
De las pocas cosas que llegué a entender de mí mismo fue que, si quería hacer algo mínimamente bien, tenía que hacerlo a mi manera.
Y estaba la música… Todo sonido y melodía que escuchaba se quedaba dentro de mí. Lo retenía y lo analizaba hasta el exceso.
Recuerdo tener que quitar los relojes de mi dormitorio porque era incapaz de ignorar el tic-tac.
Recuerdo también inventar las músicas perfectas para las batallas de mis muñecos.
Y recuerdo un pequeño teclado de bolsillo, con apenas siete notas, con el que intentaba inventar melodías. Pero aquel teclado era demasiado pequeño para toda la música que sonaba dentro de mi cabeza.
No elegimos ser como somos
Y yo muchas veces deseé ser otra persona. Tener otras virtudes. Que no todo doliera tanto. Que no fuera tan difícil expresar con palabras todo lo que ocurría dentro de mí.
Pero crecí. Y aquella música también creció conmigo.
Lo que comenzó siendo una manera de refugiarme terminó convirtiéndose en mi forma de expresarme. Aprendí instrumentos, empecé a componer y fui construyendo mi propio camino, casi siempre de la única forma que había sabido hacerlo: a mi manera.
Con los años llegaron canciones, discos, películas, documentales y bandas sonoras. Hasta llegar a componer música inmersiva para planetarios, rodeando de sonido a cientos de personas mientras sobre sus cabezas aparecen otros mundos.
A veces pienso en la enorme distancia que parece existir entre aquel niño intentando sacar una melodía de siete pequeñas teclas y el hombre que hoy escribe música para llenar una cúpula entera. Pero quizá no haya tanta.
En el fondo, sigo haciendo exactamente lo mismo
Intentar sacar fuera toda esa música que escucho dentro.
Con los años también comprendí que aquella sensibilidad que tantas veces deseé no tener era la misma que me permitía observar, imaginar, emocionarme y crear.
No necesitaba aprender a sentir menos. Necesitaba aprender a comprender lo que sentía.
Hoy sigo siendo despistado. Sigo siendo extremadamente sensible. Sigo necesitando hacer muchas cosas a mi manera. Y sigo aprendiendo a convivir con mis defectos y a reconocer mis virtudes.
Ya no deseo ser otra persona
Y si pudiera regresar por un instante a aquel dormitorio, buscaría a ese niño que tuvo que quitar el reloj porque escuchaba demasiado, que inventaba bandas sonoras para sus muñecos y que intentaba meter toda la música de su cabeza dentro de siete pequeñas teclas.
Me sentaría junto a él. Lo abrazaría. Y le diría:
«Sé que ahora no lo entiendes y que muchas veces vas a pensar que hay algo en ti que no funciona como debería. No intentes convertirte en otra persona. Algún día descubrirás que muchas de las cosas que hoy te hacen sentir diferente serán precisamente las que te permitirán encontrar tu lugar en el mundo. Toda esa música que ahora solo escuchas dentro de tu cabeza algún día llegará a muchas otras personas. Y con ella las ayudarás a sentir cosas que, como te ocurre a ti ahora, a veces son imposibles de explicar con palabras»
Y después, simplemente, me quedaría abrazándolo.
Ahora entiendo algo que aquel niño todavía no podía saber
«Cuando venimos a este mundo no elegimos lo que somos, pero sí podemos elegir qué hacer con aquello que nos ha tocado ser»
Raúl Grillo es compositor de bandas sonoras, músico y creador autodidacta. Padre de dos hijos y apasionado por el arte en todas sus formas, desde la talla en madera a la fotografía. Le definen, entre otras cosas, su sensibilidad, su curiosidad y una necesidad constante de aprender y crear.
PALABRAS QUE SUMAN: APRENDER A COMPRENDER LO QUE SENTIMOS
Crecer sintiendo que nuestra forma de percibir el mundo es un fallo de origen deja una huella profunda. Sin embargo, la historia de Raúl nos recuerda que el autoconocimiento pasa por cambiar la mirada: dejar de intentar corregir lo que somos para empezar a comprender lo que sentimos.
Hay un acto de profunda madurez y valentía en regresar al pasado no a reprochar, sino a abrazar la vulnerabilidad de ese niño que solo necesitaba saber que no había nada malo en él.
Gracias, Raúl, por compartir este viaje de reconciliación. Y gracias por demostrarnos que cuando aprendemos a habitar lo que somos, esa misma sensibilidad que un día dolió puede terminar llenando de música y luz los planetarios del mundo.
Aceptar lo dado. Elegir el camino.
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«Palabras que Suman» nace para acompañar en momentos difíciles y recordar que conocerse a uno mismo es esencial para remontar el dolor. Si has encontrado esta clave en tu propia experiencia y sientes que puede ser luz para otros, nos encantaría leerte.
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